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La
expansión en América Latina de Iglesias Evangelicas es un tema que preocupa
seriamente a los partidos y sectores democráticos del continente. La mayoría
de estos grupos religiosos tienen su origen en los Estados Unidos, y están
siendo estimulados desde hace aproximadamente una década(este artículo fue publicado en 1986)por la llamada nueva
derecha, que llevó a la Casa Blanca a Ronald Reagan. A partir de 1980 el
avance de los Estados Unidos en Latinoamérica se ha dividido en dos claros
caminos: por un lado las acciones militares en Centroamérica (invasión a
Granada, apoyo a los "Contras" y al régimen de Duarte) y por otro la
lucha ideológica contra los sectores de centro(democráticos) y de izquierda.
En este contexto la aparición de Iglesias cumple el doble papel de frenar y
dividir los sectores populares y contrarrestar el papel, de la Teologia de la
Liberación, grupo de izquierda infiltrado en la Iglesia Catolica que fue
duramente condenado por el Papa Juan Pablo II y que se dinamiza a partir de
Medellín y Puebla.
En
la Argentina, a partir de las gigantescas concentraciones públicas protagonizadas
por Jimmy Swaggart, tanto la prensa como la población en general, han dado señales
de preocupación sobre estos fenómenos religiosos.
De Rockefeller a Reagan
Todo comenzó a fines de la década del sesenta. El Concilio Vaticano II y Medellín, habían sido claros: "La Iglesia debe acercar a los pobres, comprometerse con su causa". Los conservadores americanos comprendieron rápidamente el mensaje. En su gira por América latina, Nelson Rockefeller expresó, en un extenso documento que entregó al presidente Nixon, que "los Estados Unidos deben dar apoyo a los grupos fundamentalistas cristianos o a iglesias -tipo Moon o Hare Krishna, como una manera de contrarrestar la naciente Teología de Liberación”. Y agregaba: "La Iglesia Católica ha dejado de ser un aliado de confianza para los Estados Unidos y la garantía de estabilidad social en el continente”. Por supuesto esto cambiaria mas tarde cuando se realiza la alianza entre Ronald Reagan y el Papa Juan Pablo II.
Una
década después, en mayo de 1980, se confeccionarían los documentos secretos
de Santa Fe, los cuales se convertirían en la base de la doctrina ético-religiosa-moral
de la plataforma - conservadora de Reagan. En ellos se plantea volver a la
doctrina Monroe de 1823. Con relación al tema religioso piden ”combatir por
todos los medios a la Teología de la Liberación y controlar los medios de
comunicación de masas para contrarrestar la mala imagen de los Estados Unidos
en la región". Asimismo, señalan que estos teólogos de la liberacion,
usan su teologia "cómo arma política en contra de la propiedad privada y
del capitalismo productivo”. La crítica no es sólo a la Teologia de la
Liberación también al Consejo Mundial de Iglesias, acusándolo de reunir a
"todos los izquierdistas".
Con
Reagan en el gobierno, se crea en abril de 1981 el Instituto de Democracia y
Religión(sic) presidido por el Reverendo Edmung Robb y Jeanne Kirkpatrick para
unificar a todas aquellas Iglesias Evangélicas que no integran el Consejo
Mundial de Iglesias y financiar a todos "aquellos que quieran predicar en
el continente". Su política
para los Estados Unidos y el exterior es sencilla y clara: luchar contra el
aborto, el feminismo, la homosexualidad y grupos politicos opositores. Por ejemplo, apoyan económicamente a Monseñor Miguel Obando
y Bravo, arzobispo de Managua y lo han condecorado por su "lucha acérrima
al proceso revolucionario nicaragüense".
Como
si esto fuera poco, en diciembre de 1984, se publicó el segundo Documento de
Santa Fe, bajo el título La prosecución
de la revolución conservadora y le solicita al presidente Reagan que
"estreche sus vínculos con los sectores conservadores de la Iglesia Católica
y combata por todos los medios a la Teología de la Liberación y sus adictos y
al infantilismo de la defensa de los derechos humanos".
A
partir de este auge conservador en los Estados Unidos, se produce una expansión
masiva de Iglesias Evangelicas y Cristianas en América Latina, principalmente
de los credos fundamentalistas Pentecostales. Estos plantean un discurso de
curar a través de la fe y con tono marcadamente apocalíptico. Para el año
1986 su crecimiento en el continente ya era vertiginoso: 10 por ciento de la
población chilena, más de 10 millones de seguidores en Brasil y cerca de un
millón en la Argentina.
La
razón principal de ese masivo crecimiento fueron las grandes campañas de
predicadores americanos que operon a través de radios, televisión y campañas
masivas. Por ejemplo el a Buenos Aires de Jimmy Swaggart y su equipo de 70
personas costó aproximadamente 150 mil dólares (transporte, alojamiento en el
mejor hotel de la ciudad, alquiler del estadio, micros y publicidad). Si, se
suma la treintena de programas radiales y televisivos que se emiten en Buenos
Aires. la inversión de estas iglesias suman el millón de dólares.
La
penetración ideológica no solo se conforma con tener programas de televisión
o con realizar gigantescas cruzadas, ya que tratan además de vincularse a los
sectores más reaccionarios de cada país. Como ejemplo la Iglesia del Verbo se
instaló en Guatemala en 1976 y trabajó activamente en las Fuerzas Armadas.
Tuvo su rédito en 1982 cuando se produjo un golpe de Estado que 11evó al poder
al general Efraín Ríos Montt, quien se declaró presidente en el “nombre de
mi Señor y de mi Rey", recibiendo el apoyo del Instituto de Democracia y
Religión y de la secta Moon.
En diciembre de 1985 el periódico evangelista El Puente realizó un reportaje de tapa a
los pastores de Ríos Montt, que habían llegado a la Argentina a fundar la
Iglesia del Verbo. Obviamente, este períodico no lo llamaba dictador sino
“Primer Presidente Evangélico de Latinoamérica”.
En febrero de 1986 la revista opositora chilena APSI realizó un extenso reportaje al obispo de lllapel, Pablo Lizana, quien es capellán de las Fuerzas Armadas, (Lo nombró el Papa) y comento sobre la "penetración evangélica en los militares chilenos" a partir del golpe de Pinochet. Sin ir tan lejos, en Argentina el gobierno Radical y el hoy fallecido ministro Roque Carranza, denunciaron, que la secta Moon estaba implicada en el intento golpista desbaratado en noviembre de 1985. Asimismo un informe del SIDE (Inteligencia Argentina) de julio del '85, señalaba las continuas visitas del norteamericano Tomas Field, responsable de la secta en el país, al comando de la Armada. Cabe recordar que el periodista argentino Alfredo Silleta denunció en 1984 las vinculaciones de los "moonies" a dos diarios (Ambito Financiero y La Prensa) y los contactos con militares en actividad y en retiro.
Más allá de la vinculación directa de estos grupos a la CIA, más allá del dinero que viene del país del Norte, habría que preguntarse el porqué de este crecimiento masivo en los sectores populares.
Referencia
Revista Crisis - Junio 1986 - La Religion según Reagan - por Alfredo Silleta
Traducción y Actualización - Elias Bernard

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