
Relacion
"Dos
instituciones fundamentales de la Patria están siendo atacadas; las Fuerzas
Armadas y la Iglesia. Sin Fuerzas Armadas no -hay Patria, y sin Iglesia, sin
Cristo presente en medio de ella, tampoco puede haber Patria. Hay una campaña
muy grande: de desprestigio contra ambas instituciones. Incluso, cuando so
pretexto de justicia se está persiguiendo la venganza o el desprestigio".
Estas
palabras fueron pronunciadas el 3 de mayo durante la misa de FAMUS en Córdoba
por el presbítero Raúl Beltrán, en presencia del Comandante del I I I Cuerpo
de Ejército, general Aníbal Ignacio Verdura, y de varios oficiales procesados
junto con el general Luciano Benjamín Menéndez por privaciones ilegales de la
libertad, tormentos y homicidios.
Dos semanas después se descubrió la
carcasa adobada con trotyl en el trayecto del presidente Alfonsín durante su
visita al III Cuerpo. Ni el presbítero Beltrán, ni sus superiores se sintieron
obligados a alzar la voz.
En cambio, el cardenal Raúl Francisco
Primatesta y el nuncio Ubaldo Calabresi habían intercedido ante el
vicepresidente Víctor Martínez para que obtuviera de Alfonsin un punto final a
ias investigaciones sobre la guerra, sucia". Así surgieron las "instrucciones" del Poder
Ejecutivo para que el fiscal general solicite al Consejo Supremo la absolución
de todos los acusados.
La promiscuidad de la
alta - jerarquía eclesiática con el "establishment" castrense se
inició antes del golpe de 1976 y prosiguió luego de la restauración
institucional de 1983. Comprende
desde la bendición de las armas en Tucumán en 1975 por el nuncio Pio Laghi,
quien, además, visitaba los campos de concentración en compañía del general
Domingo Bussi, y la proclama navideña del vicario castrense Adolfo Tortolo, en
la Cámara de Anunciantes, advirtiendo que surgirían fuerzas latentes para
cumplir un proceso de purificación, hasta el elogio de la Comisión Episcopal
al Documento Final de 1983 y el Servicio de Reconciliación que con inteligencia
pero sin éxito procuró cerrar el capítulo del horror antes de la
transferencia del gobierno. Ningún sacerdote explicó mejor el espíritu de
brigada que el comandante en jefe de la Fuerza Aérea, brigadier general Ramón
Agosti, quien el 7 de julio de 1978 durante la cena de camaradería de las
Fuerzas Armadas comparó a sus contertulios con las milicias celestianes del Génesis,
convocadas para combatir el Mal, y propuso a San Jorge, San Gabriel y la Virgen
Generala como paradigmas místicos de atributos militares en su mayor pureza.
La alianza de la cruz
y la espada no es transitoria. La Doctrina de la Seguridad Na cional es
inexplicable sin su fundamento dogmático. La común matriz tecnológica da el
aire de familia entre los militares argentinos y franceses, que enseñaron aquí
sus métodqs, de contrainsurgencia, nacidos del pensamiento
contrarrevolucionario posterior a 1789. La frontera entre política y guerra se
esfuma. Es la hora de Armagedón, un torneo definitivo entre las fuerzas del
Bien y el Reino de las Tinieblas. La
efusión de la sangre del enemigo pasa a ser cifra tortuosa de la Redención,
Torturar es un generoso acto de servicio.
Referencia
Revista Crisis - Julio 1986 - por Horacio Verbitsky

|
http://www.geocities.com/greenman_92553 COPYRIGHT- TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS |