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Los
cristianos podrían ser los primeros en formular satisfactoriamente el
lavado de cerebro, pero tenemos que observar a Pavlov, el científico
ruso, para una explicación técnica. A comienzos del siglo XX, su
trabajo con animales abrió la puerta para posteriores experimentos con
personas. Después de la revolución en Rusia, Lenín rápidamente vio
el potencial de aplicar la investigación de Pavlov para sus propios
fines.
Los
tres estados distintos y progresivos de inhibición transmarginal fueron
identificados por Pavlov. La primera es la fase equivalente, en la que
el cerebro da la misma respuesta tanto a estímulos fuertes como a débiles.
El segundo es la fase paradójica, en la que el cerebro responde más
activamente a estímulos débiles que a fuerte. Y la tercera es la fase
ultra-paradójica, en la que las respuestas condicionadas y el modelo de
comportamiento pasan de positivo a negativo o de negativo a positivo.
Con
el progreso de cada fase, el grado de conversión se hace más eficaz y
completo. Los modos de alcanzar la conversión son muchos y variados,
pero el primer paso habitual en el lavado de cerebro religioso o político
es trabajar sobre las emociones de un individuo o grupo antes que
alcancen un nivel anormal de cólera, miedo, excitación, o tensión
nerviosa.
El
resultado progresivo de esta condición mental es para impartir un
juicio de valor o aumentar la sugestibilidad. Cuanto más esta condición
se mantiene o se intensifica, más se solidifica. Una vez que la
catarsis, o la primera fase cerebral, es alcanzada, la completa invasión
de la mente se hace más fácil. La programación mental existente se
puede sustituir por un modelo nuevo de pensamiento y de comportamiento.
Otras
armas fisiológicas usadas a menudo para modificar las funciones
normales cerebrales son el ayuno, las dietas radicales o altas en azúcar,
incomodidades físicas, la regulación de la respiración, cantar mantra
en la meditación, el descubrimiento de misterios imponentes, la
iluminación especial y efectos sonoros, la respuesta programada para
enfurecer, o drogas embriagadoras.
Los
mismos resultados pueden ser obtenidos en el tratamiento contemporáneo
psiquiátrico con tratamientos de choque eléctrico y hasta bajando
deliberadamente el nivel de azúcar de la sangre en una persona con
inyecciones de insulina.
Antes
de que yo hable específicamente sobre algunas de las técnicas
aplicadas, quiero advertir que la hipnosis y la táctica de conversión
son dos cosas claramente diferentes - y que las técnicas de conversión
son mucho más poderosas. Sin embargo, a menudo ambos se complementan
... con resultados poderosos.
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